martes 31 de enero de 2023 - Edición Nº106

Prevención | 29 dic 2022

Diagnóstico Precoz

Anuncian dos nuevos estudios para la detección precoz de Alzheimer, mediante análisis sangre y orina

Distintos grupos de científicos han desarrollado un análisis de sangre y otro de orina para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer sin la necesidad de imágenes cerebrales costosas o una punción lumbar dolorosa, donde se extrae una muestra de líquido cefalorraquídeo (LCR) de la parte inferior de la espalda. Si se validan, la pruebas podría permitir un diagnóstico más rápido de la enfermedad, lo que significa que las terapias podrían iniciarse antes.


Por: MedicosConsultores.com

La enfermedad de Alzheimer (EA) es la forma más común de demencia, caracterizada por trastornos cognitivos y conductuales progresivos. Un tratamiento adecuado es esencial para alargar el tiempo de aparición de las deficiencias cognitivas y de la demencia irreversible, fenómeno que muchos autores consideran debe acompañarse de un diagnóstico temprano, más aún teniendo en cuenta el envejecimiento de la población mundial y los enormes costos sociales causados ​​por esta enfermedad.

La valoración neuropsicológica sensible es viable, pero también compleja porque es difícil de realizar de forma rutinaria para la población de edad avanzada. Las pruebas de imagen, como la PET-CT, detectan depósitos tempranos de amiloide, pero son métodos costosos que, además, exponen a los pacientes a la radiación. 

Los biomarcadores biológicos provienen principalmente de pruebas invasivas, como la del líquido cefalorraquídeo (LCR) y de sangre que, no obstante, parecen ser eficaces para el diagnóstico precoz. También la composición de la orina es compleja y puede reflejar cambios sensibles en el metabolismo y las lesiones. Algunos estudios han demostrado que los biomarcadores urinarios tienen el potencial de detectar pacientes con EA.

 

DIAGNSOTICO PRECOZ

Y aquí es donde entran los datos de los dos nuevos estudio, el primero de ellos trata de una investigación, llevada a cabo en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos), que ha desarrollado una prueba para detectar un nuevo marcador en una muestra de sangre, y fue publicado en la revista Brain.

El biomarcador, denominado tau derivado del cerebro (BD-tau), supera los resultados de las actuales pruebas de diagnóstico en sangre utilizadas para detectar clínicamente esta enfermedad. Es específico de la enfermedad de Alzheimer y se correlaciona bien con los biomarcadores de neurodegeneración del alzhéimer en el líquido cefalorraquídeo (LCR).

El segundo de los estudios presentados en la ultimas semanas fue desarrollado por investigadores de la Universidad Shanghai Jiao Tong, en China, y publicado en Frontiers in Aging Neuroscienceprimero en identificar el ácido fórmico como biomarcador urinario sensible que puede revelar la enfermedad de Alzheimer en su fase inicial.

El estudio sugiere que un simple análisis de orina podría revelar si alguien padece la enfermedad de Alzheimer en sus etapas más tempranas, lo que supondría un avance de gigante hacia la aplicación de programas de cribado no invasivos y de escaso coste de la enfermedad de forma global y a escala mundial. 
 

En este último estudio participaron 574 voluntarios sanos con una cognición normal o con diferentes grados de progresión de la enfermedad, que iban desde el deterioro cognitivo subjetivo hasta la enfermedad instaurada. Los investigadores analizaron las muestras de orina y sangre de los participantes y realizaron evaluaciones psicológicas.

El estudio descubrió que los niveles de ácido fórmico en la orina aumentaban significativamente en todos los grupos con Alzheimer en comparación con los controles sanos, incluido el grupo con deterioro cognitivo subjetivo en fase inicial, y se correlacionaban con el deterioro cognitivo. "Esto sugiere que el ácido fórmico podría actuar como un biomarcador sensible para la enfermedad de Alzheimer en fase inicial”, señala YifanWang, uno de los autores del estudio, del Departamento de Gerontología, Sexto Hospital Popular afiliado a la Universidad Jiao Tong de Shanghái, Shanghái, China

La evaluación sistemática de este análisis reveló que el ácido fórmico urinario podría ser un nuevo biomarcador para el diagnóstico precoz de la EA. "Mostró una excelente sensibilidad para su detección temprana. La detección de biomarcadores en orina de la enfermedad de Alzheimer es conveniente y rentable y debe realizarse durante los exámenes físicos de rutina de los ancianos", considera Wang.

En cuento a los investigadores de la Universidad de Pittsburgh indicaron en su trabajo  "La utilidad más importante de los biomarcadores sanguíneos es mejorar la vida de las personas y mejorar la confianza clínica y la predicción del riesgo en el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer".

El desarrollo de un análisis de sangre fiable es un importante paso adelante. “Un análisis de sangre es más barato, más seguro y más fácil de administrar, y puede mejorar la confianza clínica en el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer y la selección de participantes para el ensayo clínico y el seguimiento de la enfermedad”, defienden sus investigadores.

 

Yan Wei, coautor de la investigación China, explica que "en el cerebro, el formaldehído puede promover la formación de la memoria espacial en condiciones fisiológicas, y las altas concentraciones de formaldehído pueden provocar la desnaturalización de las proteínas y afectar la función de la memoria".

 

El test español para el diagnóstico precoz del alzhéimer

Es un hecho que el alzhéimer se está diagnosticando demasiado tarde, pero ¿cómo detectarlo antes? En ello trabajan la científica Marta Barrachina y su equipo del Instituto de Investigación Biomédica Bellvitge (IDIBELL). Llevan años ensayando el que, esperan, se convertirá en el "primer test epigenético de diagnóstico precoz del alzhéimer”. Su objetivo es que llegue al mercado a finales de 2023.

El test servirá, sobre todo, a los neurólogos que ven a pacientes en una fase inicial de la enfermedad, cuando se tienen los primeros lapsus de memoria, que se pueden dar a partir de los 50 o 55 años y pueden ser, - o no- señales de un alzhéimer incipiente. Es ahí donde será clave: para detectar a los pacientes que tengan elevadas probabilidades de desarrollarlo. Porque en el alzhéimer, “puedes estar más de 20 años con la enfermedad sin tener ningún síntoma”, por lo que es probable que cuando llegue el diagnóstico ya sea demasiado tarde.

En este caso no se trata de un test de uso común para la población, como el que se está desarrollando en Estados Unidos, sino de una prueba que será útil para el propio paciente pero fundamentalmente para médicos y farmacéuticas. “Servirá para seleccionar mejor qué pacientes entran en los ensayos clínicos y tener los pacientes correctos para poder demostrar la eficacia de los fármacos que están en estudio”. Porque si los fármacos se ensayan con los pacientes adecuados, tendrán más probabilidades de éxito. Es decir, será importante para "lograr fármacos curativos", explicaba a NIUS recientemente Marta Barrachina.

"En el momento en que haya un fármaco en el mercado, el neurólogo ya puede promover una terapia preventiva con esos pacientes”, advertía la científica. Es decir, si mejora el diagnóstico, mejoran los ensayos, y si de ellos salen fármacos, se podrán usar con esos mismos pacientes", destacaba.

Para el paciente, este test supone un simple análisis de sangre, que se procesa en el laboratorio, como cualquier otro. Pero en este, se extrae la sangre, se secuencia el ADN y se miran ciertos biomarcadores que aparecen en etapas iniciales del alzhéimer. El resultado que arroja es “un porcentaje de progresión a enfermedad de alzhéimer”. Es decir, “la probabilidad de tener alzhéimer”. 

Para calcular esa probabilidad no basta con los biomarcadores, "han de analizarse con un algoritmo predictivo, que es el que te da esa probabilidad de alzhéimer”, aclaraba Barrachina. Lo interesante de sus ensayos es que hacen un seguimiento clínico de los pacientes, durante años. Si la persona acaba desarrollando alzhéimer, cuando vuelven atrás y analizan la sangre de las primeras veces que visitó al neurólogo la información que obtienen es valiosísima.

De momento, este test lo han ensayado ya con 350 pacientes. Con “resultados prometedores”, defendía la investigadora. En estos momentos están en fase de ampliar los ensayos hasta 750 personas. Con el mismo objetivo: conseguir “optimizar la selección de pacientes”.

Barrachina aseguraba que este test “será una herramienta más, para que el neurólogo haga un diagnóstico más preciso”. Pero es que de ése diagnóstico más preciso pueden salir, en el futuro, mejores ensayos clínicos y mejores fármacos.

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